Origen virreinal
Su origen se remonta al siglo XVIII, en plena época virreinal, cuando Lima necesitaba un recinto estable para celebrar las corridas de toros, hasta entonces realizadas en espacios provisionales.
La construcción fue impulsada por Agustín Hipólito de Landaburu y autorizada durante el gobierno del virrey Manuel de Amat y Juniet. Desde sus primeros años, Acho quedó ligada a la vida social, cultural y urbana de la capital.




